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Inversor solar: qué es, tipos y cómo elegir el adecuado en Galicia
Los paneles se llevan toda la atención, pero la pieza que más falla —y la que más condiciona tu ahorro real— es el inversor. Te lo explicamos sin tecnicismos.
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Cuando alguien piensa en placas solares, imagina paneles brillando al sol. Pocas veces se piensa en el inversor: una caja gris, normalmente colgada en un garaje o cuarto técnico, que en realidad es el componente más determinante de toda la instalación. Elegir bien aquí marca la diferencia entre una instalación que rinde al máximo durante 25 años y una que empieza a dar problemas al octavo o noveno año.
¿Qué es y cómo funciona un inversor fotovoltaico?
Tus paneles solares generan electricidad en corriente continua (DC), el mismo tipo de corriente que usa una batería de coche. El problema es que tu casa —y la red eléctrica— funcionan con corriente alterna (AC). El inversor es el traductor: coge la corriente continua de los paneles y la convierte en corriente alterna lista para tu nevera, tu lavadora o para verterla a la red y que te la compensen.
Sin inversor, la electricidad que producen tus paneles solares es, literalmente, inutilizable. Es la pieza que hace que todo lo demás funcione.
Tipos de inversor solar: string, microinversor e híbrido
No todos los inversores funcionan igual, y la elección correcta depende sobre todo de la forma de tu tejado y de si hay sombras.
Inversor central o de cadena (string)
Es el más habitual y el más económico. Todos los paneles se conectan en serie a un único inversor. Funciona muy bien si tu tejado está limpio de sombras: sin chimeneas, sin antenas grandes, sin árboles ni edificios vecinos que tapen parte de la superficie en algún momento del día.
Microinversores
En vez de un único aparato para toda la instalación, cada panel lleva su propio microinversor. La ventaja es que cada placa trabaja de forma independiente: si una sombra de una chimenea o un árbol tapa un solo panel a media mañana, solo ese panel pierde producción, en lugar de arrastrar a la baja a toda la cadena (que es justo lo que pasa con un inversor central). En tejados gallegos con formas irregulares, buhardillas o casas rodeadas de arbolado —muy habitual fuera de la costa más abierta— suelen compensar su coste algo mayor con un rendimiento real más alto.
Inversor string con optimizadores de potencia
Existe un punto intermedio entre el string puro y el microinversor: mantener un único inversor central, pero añadir un optimizador de potencia en cada panel (o en los paneles con sombra). El optimizador ajusta el rendimiento de cada placa por separado antes de enviar la energía al inversor central, así que consigues buena parte de la ventaja del microinversor frente a sombras parciales, con un coste algo menor.
Inversor híbrido
Es un inversor preparado para conectarse directamente a una batería de litio, gestionando en tiempo real cuándo cargar la batería, cuándo usar esa energía y cuándo verter el excedente a la red. Si existe la más mínima posibilidad de que quieras añadir batería en el futuro —aunque no la instales el primer día—, tiene sentido pedir un híbrido desde el principio: cambiarlo más adelante por uno compatible sale bastante más caro que instalarlo bien la primera vez.
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| Tipo | Coste relativo | Mejor para |
|---|---|---|
| Central (string) | El más económico | Tejados sin sombras, orientación única |
| String + optimizadores | Medio | Sombras puntuales en algún panel, sin llegar a microinversor |
| Microinversor | Medio-alto | Tejados con sombras parciales o varias orientaciones |
| Híbrido | Medio-alto | Si quieres batería ahora o en el futuro |
El precio exacto depende de la potencia de tu instalación; estos son términos comparativos entre tipos, no cifras cerradas.
Por qué importa elegir bien en A Coruña
El clima atlántico gallego produce mucha luz difusa incluso en días nublados (por eso las placas funcionan con luz, no solo con sol directo), pero también trae dos factores que conviene tener en cuenta al elegir inversor: humedad y salinidad en zonas costeras, que exigen equipos con buena protección (grado IP alto), y tejados con geometría poco regular —mansardas, chimeneas, tejados a varias aguas— donde las sombras parciales son más la norma que la excepción. En ese escenario, meter todos los paneles en un único inversor central puede penalizar la producción real más de lo que parece sobre el papel.
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Garantía: la letra pequeña que sí importa
Los paneles solares suelen venir con garantías de 25 a 30 años. El inversor, en cambio, trae de fábrica garantías más cortas: habitualmente entre 10 y 12 años, aunque algunos fabricantes ofrecen ampliaciones (pagando un extra) hasta los 20-25 años. Antes de firmar cualquier presupuesto, pregunta siempre por la garantía específica del inversor, no solo la de los paneles: es la pieza que con más probabilidad tendrás que sustituir a lo largo de la vida útil de tu instalación.
El coste del inversor —tanto si es central, micro o híbrido— forma parte del presupuesto total de la instalación, y por tanto entra dentro de la base para la deducción del IRPF y las subvenciones del INEGA igual que los paneles o la mano de obra.
¿Cuánto cuesta cambiar un inversor cuando llegue el momento?
Es la pregunta que se hace poca gente antes de contratar, y debería ser de las primeras. Sustituir un inversor —pasados esos 10-15 años de vida útil— suele costar orientativamente entre 800 € y 2.000 €, según la potencia de tu instalación y el tipo (un microinversor se sustituye por unidad, normalmente más barato de reponer que un inversor central completo). Es un gasto real a futuro, pero pequeño comparado con el ahorro acumulado en más de una década de factura reducida, y es precisamente lo que hace que una buena garantía de fábrica —y no solo el precio inicial— sea un criterio de peso al elegir.
¿No sabes qué inversor necesita tu tejado?
Con imágenes de satélite de tu vivienda te decimos, gratis y sin compromiso, si tu tejado tiene sombras que conviene resolver con microinversores o si un inversor central te sirve perfectamente.
Estudio satelital gratuito →Preguntas frecuentes sobre el inversor solar
¿Qué es exactamente un inversor solar?
Es el aparato que convierte la corriente continua (DC) que generan tus paneles en corriente alterna (AC), que es la que usan los electrodomésticos de tu casa y la que acepta la red eléctrica. Sin inversor, la electricidad de las placas no sirve para nada.
¿Cuánto dura un inversor solar y hay que cambiarlo?
Los paneles duran 25-30 años, pero el inversor tiene una vida útil más corta: entre 10 y 15 años según el uso y el modelo. Es la pieza con más probabilidad de necesitar sustitución antes de que se amortice toda la instalación, así que conviene contar con esto desde el principio y elegir uno con buena garantía.
¿Me conviene un microinversor o un inversor central (string)?
Si tu tejado es limpio y sin sombras, un inversor central o de cadena es más barato y funciona perfectamente. Si tienes chimeneas, una claraboya, un edificio vecino o árboles que tapan parte del tejado en algunas horas, el microinversor (uno por panel) evita que la sombra en una sola placa reduzca la producción de todas las demás.
¿Cuánto cuesta cambiar un inversor solar?
Orientativamente entre 800 € y 2.000 €, según la potencia de la instalación y el tipo de inversor. Un microinversor se sustituye por unidad, normalmente más barato de reponer que un inversor central completo. Por eso la garantía de fábrica pesa tanto como el precio inicial a la hora de elegir.